El cineasta venezolano mezcla poesía, elementos sobrenaturales y relatos inspirados en hechos reales para enfrentar las distintas versiones de una sociedad marcada por sus relaciones de poder.
Por Ángel Cristóbal / South Press Online
(Press release, fotos y tráiler oficial cortesía de Ricardo Hung)
¿Qué ocurre cuando una casa conserva durante años las historias de quienes la habitaron? ¿Qué sucede cuando cada persona recuerda de manera distinta aquello que ocurrió entre sus paredes?
Sobre esas preguntas se construye Cosas de Casa, el nuevo largometraje de John Petrizzelli, que tendrá un preestreno privado en Madrid el próximo 2 de octubre.
La película, cuyo estreno en Venezuela está previsto para el 12 de noviembre, parte de una colección de recuerdos, anécdotas, noticias e historias reales que Petrizzelli fue reuniendo durante años. El resultado no es una reconstrucción histórica, sino una ficción atravesada por el realismo mágico, el realismo poético y el surrealismo.
La memoria es el mecanismo que articula la película. Sus personajes cuentan acontecimientos que pertenecen al pasado, pero ninguna versión es completamente definitiva. Una historia puede ser relatada por una patrona y después reaparecer desde la perspectiva de una trabajadora doméstica. Entre ambas versiones se abre un espacio de duda en el que el espectador debe decidir qué creer.
La estructura en monólogos responde precisamente a esa concepción.Petrizzelli quería que fueran los propios personajes quienes contaran lo ocurrido porque, en sus palabras, la memoria transforma las historias: se olvidan detalles, se incorporan otros y el relato termina convirtiéndose en algo diferente.
A partir de ahí, lo sobrenatural surge sin romper la lógica de la vida cotidiana.
La película no utiliza los fantasmas como una excusa para el terror, sino como presencias que forman parte de la memoria de la casa. La figura de una médium que realmente trabajó en la casa del director se convierte, además, en una de las puertas de entrada hacia ese mundo de muertos y recuerdos.
Cosas de Casa destaca también por su construcción visual. Petrizzelli utiliza dos casas abandonadas de Caracas como espacios vivos, deteriorados por el tiempo y devorados progresivamente por la naturaleza. Las ruinas se convierten en una extensión de la memoria: allí permanecen los objetos, los secretos, las versiones enfrentadas y las huellas de quienes ya no están.
La propuesta se apoya en una fotografía de apariencia documental, una puesta en escena contenida y una banda sonora que recorre distintos territorios de la memoria popular venezolana y latinoamericana. Cumbia, bolero, vallenato y música venezolana conviven con composiciones y referencias musicales asociadas a los personajes de las clases privilegiadas.
El reparto reúne a intérpretes de amplia trayectoria —entre ellos Amanda Gutiérrez, Verónica Arellano, Violeta Alemán, Soraya Sanz, Julie Restifo, Alberto Alifa, Aroldo Betancourt, Gustavo Camacho y William Cuao— junto a personas que realmente estuvieron vinculadas al mundo del servicio doméstico. Esta combinación permite que la película cruce experiencia profesional y memoria vivida.

Hay, además, otra dimensión especialmente significativa en la realización de Cosas de Casa: la película se desarrolló con la participación del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) a través de su programa Aprender Haciendo. El CNAC, organismo encargado de impulsar y fortalecer la cinematografía venezolana, puso en marcha este programa en 2022 como una iniciativa que vincula la producción cinematográfica con la formación de nuevos profesionales.
La idea es sencilla y, al mismo tiempo, poderosa: aprender cine haciendo cine. Jóvenes estudiantes de distintas instituciones participan directamente en proyectos cinematográficos junto a realizadores y técnicos con experiencia, incorporándose al trabajo real de un rodaje y formándose en áreas que van desde el guion y la narrativa audiovisual hasta la fotografía, la producción y la asistencia de dirección. Cosas de Casa fue una de las películas desarrolladas bajo este esquema, con participación de estudiantes de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE).
La película habla de las diferencias de clase, del racismo, del deseo, del sexo, del género y de las relaciones de poder, pero lo hace a través de personajes concretos y de una familia determinada. El propio director evita definirla como una película política: su interés está en mostrar una sociedad y una forma de relacionarse que, a través de los años, aparecen ahora convertidas en ruinas.
El resultado es una película de atmósfera singular, en la que la belleza de las imágenes convive con acontecimientos dolorosos. Una obra que busca dejar en el espectador, según Petrizzelli, una sensación agridulce: entre el recuerdo y la rabia, pero también atravesada por el amor y la solidaridad. Porque en Cosas de Casa los fantasmas no regresan únicamente para contar lo que ocurrió. Regresan para disputar quién tiene derecho a recordar.
Tráiler oficial

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