Entre Washington, Caracas y la oposición, las negociaciones avanzan con cautela.
Por Ángel Cristóbal – South Press Magazine
(July 16/2026).- Con el anuncio del reinicio del diálogo político en Caracas el próximo 1.º de agosto, las tensiones dentro de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), el deseo de María Corina Machado y de otros viejos dirigentes venezolanos en el exilio de regresar al país, siguen marcando el ritmo político venezolano en una especie de tablero oculto del diálogo sobre quién decidirá el futuro político de Venezuela.
A pocos días del reinicio del diálogo entre el chavismo y el bloque opositor encabezado por Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, las conversaciones internas se mantienen en un punto crítico.

Foto: Cortesía de Departamento de Estado de Estados Unidos
El secretario ejecutivo de la PUD, Roberto Enríquez, confirmó que el proceso atraviesa “una fase intensa de consultas y diálogo interno” para definir una postura común. “El debate es enriquecedor, a veces apasionado, pero no le vamos a fallar a Venezuela”, aseguró en declaraciones enviadas por WhatsApp.
La hoja de ruta y los temas en disputa
Figuera propuso una agenda que incluye la renovación total del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), así como la revisión de leyes que restringen derechos civiles y políticos, entre ellas la Ley contra el Odio y la Ley de Extinción de Dominio. También planteó devolver los partidos y tarjetas electorales a sus legítimos representantes y levantar las inhabilitaciones políticas arbitrarias que han limitado la participación opositora.
Pero dentro de la Plataforma, las diferencias son evidentes. Algunos sectores cuestionan el papel de Figuera, acusándola de actuar “unilateralmente” y de no consultar a la plenaria de diputados que la eligió en 2023. El veterano dirigente Henry Ramos Allup advirtió que “sin representación de todos los partidos no habrá participación en ese diálogo”.
El pasado 14 de julio, la AN de 2015 publicó un comunicado avalado por el secretario del Departamento de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en el que anunciaba el reinicio de las conversaciones a partir del próximo 1 de agosto con el chavismo. Posteriormente, en otro escueto comunicado lo confirmó Jorge Rodríguez, quien preside el Parlamento actual.
Pese a esto, Ramos Allup fue insistente en que Machado debe estar en esas conversaciones, aunque no sea físicamente, sino con una representación.
«Nosotros no vamos a participar en ningún proceso en el que no se nos consulte qué es lo que se va a hacer. Un verdadero proceso de democratización tiene exigencias que son irrenunciables. Quien no lo vea así y crea que cuenta con el respaldo popular, que eche para adelante solo», recalcó el dirigente.
El factor Washington
Fuentes políticas confirmaron que el Departamento de Estado de Estados Unidos contactó directamente a Figuera para iniciar el proceso, bajo la coordinación del senador Marco Rubio. Aunque la exparlamentaria pidió incluir a todos los partidos de la PUD, Washington impuso sus propias directrices y la designó como figura principal del diálogo.
El acuerdo fue formalizado en abril, cuando Figuera apareció junto a Michael Kozak, de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental. Desde entonces, se perfila como la interlocutora opositora en una negociación que busca abrir paso a una transición democrática supervisada por Estados Unidos.

“Step by step”, Estados Unidos va mostrando una posición oficial sobre el retorno de María Corina Machado, quien desde finales de junio, tras el doble terremoto en el país, expresó su deseo de “volver cuanto antes para ponerse al lado de las víctimas y sobrevivientes de la tragedia” que ha dejado hasta el momento 4.829 personas fallecidas.
Primero, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, lo dijo en una comparecencia ante el Subcomité de Asuntos Exteriores del Senado el pasado martes, 14 de julio.
En declaraciones a la prensa, el senador republicano Rick Scott respondió que The White House no quería «elecciones demasiado pronto» en Venezuela ni «demasiado tarde», y saludó la agenda entre las Asambleas de 2015 y la que controla el chavismo, un proceso que es guiado por Estados Unidos al designar para tal fin a Dinorah Figuera del lado opositor.
Entre la legitimidad y la urgencia
Enríquez insiste en que la coalición opositora trabaja “con sentido de urgencia” y bajo el mandato popular que eligió a María Corina Machado como candidata presidencial en 2023 y respaldó a Edmundo González Urrutia en las elecciones de 2024. “La Venezuela de la convivencia pasa por construir un Estado de derecho sólido, instituciones confiables y respeto a la voluntad del pueblo”, afirmó.
Mientras tanto, el tablero político se reconfigura entre presiones internacionales, fracturas internas y la necesidad de una salida institucional que devuelva estabilidad al país.
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